Hágalo
Cerca está ya el fin del milenio. Para muchos
es un momento de revisión y toma de fuerzas
para intentar dar inicio al próximo milenio con
el pie derecho o, al menos, con cierto ánimo.
Otros prefieren ver el final del milenio como si
nada en especial sucediera. Meses más,
meses menos, la vida, consideran, es la
misma. Sus razones tendrán.
Aquí le hacemos la propuesta de que tome
usted estos últimos meses del fin del milenio
como una buena oportunidad para hacer
aquéllo que tiene pendiente desde hace un
buen tiempo, y que lo trae cargando todo el
día para un lado y para otro. Son esos
asuntos que, las más de las veces, no nos
atrevemos a decírselos a nadie, pero que
brincotean por nuestra mente, y por nuestro
cuerpo, día y noche. Son cosas que no
hemos hecho por razones que ni nosotros
mismos entendemos. Quizá porque las
esconde una ingenua pena, o porque ya
estamos enrolados en la rutina dura de la
vida y poco o nada de tiempo dedicamos a
nuestras cosas. Esas que nos hacen
sentirnos bien con nosotros mismos. Las
que pasado el tiempo nos dan orgullo. La
cuestión es aventarse, poner un poco de
audacia.
Algunos pensaran que en unos cuantos
meses poco puede realizarse. Y que lo que
no se hizo en años, menos se va a construir
en menos de 200 días. Por supuesto que no
se trata de aumentar la angustia y el estrés, ni
de construir otro Palacio Nacional. La idea es
mucho más simple y generosa: hablamos de
esas cosas sencillas de la vida que nos
hacen ser mejores personas. Proponemos
que considere la frase famosa: hágalo usted
mismo. Y este es el momento ideal porque
estamos recargando energía. Es un
momento de ruptura. Atrás el pasado, delante
el futuro; el presente es un instante. El
milenio se nos fue en un suspiro, y ahora, a
querer o no, estamos frente al espejo. Deje a
un lado todas esas ideas tontas sobre el éxito
que han inundado librerías y medios de
comunicación los últimos años, y dedíquese
un momento a su momento. Eso que le
hubiera gustado hacer, no lo guarde en el
ropero de las buenas intenciones, busque la
manera de vivirlo, de emocionarse… de sentir.
Las realizaciones personales siempre se
suman.
No es una orden, pero si puede: ¡hágalo!