Duendes
Los que nos dedicamos a la edición de
publicaciones sabemos que nuestros mayores
enemigos son los duendes, que siempre hacen de
las suyas en la elaboración de textos. En libros,
periódicos y revistas dedicamos tiempo para
revisar lo que vamos a publicar. Pero nunca falta
el resbalón. Nos duelen los errores tipográficos,
de dedo y ortográficos. Nos sentimos mal porque se
nos fueron. No hay pretextos. Son errores y cada
quien debe asumir su responsabilidad.
El error que más lastima es la omisión. Es cuando
se queda afuera una idea o un nombre. Hoy, por
fortuna, estamos a tiempo de corregir, y del error
de la omisión podemos pasar al espacio de la
oportunidad.
En el número pasado publicamos en nuestro
Editorial un agradecimiento especial a un grupo de
personas que nos ayudaron y aconsejaron en la
planeación del Festival de Anuncios para
Televisión, Videoclips y Documentales, Premio
Pantalla de Cristal. Un duende, de esos que
vivían en los linotipos y hoy tienen su casa en
las computadoras, dejó fuera el nombre de Marina
Stavenhagen, quien fue la primera persona que
escuchó la idea y la primera, también, en dar
opiniones que hoy son parte del diseño de la
Convocatoria y de la organización.
A Marina Stavenhagen le consultamos sobre el
proyecto porque le tenemos una confianza total.
Su amistad es siempre sincera y desinteresada. Es
la persona que mejores festivales de cine ha
organizado en México. Cuando fue la Directora del
Festival Internacional de Escuelas de Cine, lo
convirtió en el evento cinematográfico más
importante de nuestro país. Supo llenarlo de la
magia necesaria. Ahora que coordinó el Festival de
Cine Francés en Acapulco, de nueva cuenta colaboró
para colocarlo como uno de los más relevantes de
América Latina.
Su visión del mundo y sus extraordinarias
relaciones, se suman a su don especial y natural
de convertir un evento sencillo en el gran
acontecimiento. Es constructora de puentes para
que la gente camine por ellos, se comunique y eso
la lleve a armar proyectos. Como ya alguna vez
aquí mismo lo escribimos, a Marina no le da miedo
el hacer, ventaja mayor en un país en el que la
burocracia, con sus grandes manos obscuras, inhibe
un gran número de iniciativas y difícilmente deja
aparecer y crecer