¡Cuidado!
Cambiará la manera de hacer las cosas en
México. El 2 de julio pasado la población votó
por el cambio. La decisión fue poner fin a un
sistema de partido único que duró
practicamente siete décadas. El sistema
mexicano tuvo muchos matices durante su
larga trayectoria. Por momentos se
respiraban aires de libertad, pero cuando de
elecciones se trataba los caminos se
tornaban estrechos y llegaban a cerrarse.
Fueron tiempos en los que los medios
recibían órdenes desde arriba para saber qué
entraba y qué salía. Quienes operaban los
medios llegaron a saber qué molestaba y qué
no, y así encontraron carreteras de alta
velocidad en donde crecieron en forma
desbordante, y caminos tortuosos en los que
de plano algunos optaron por no transitarlos.
Ahora se dice que las cosas cambiarán y
habrá que pensar desde hoy-hoy-hoy que así
será. Desde este observatorio, sin embargo,
vemos algunos nuevos peligros que habrá
que sortear. Llama la atención, por ejemplo,
la campaña por acallar los talk shows. Sin
entrar a la discusión de su mal gusto de
producción, vale preguntar por qué
censurarlos. Y en la polémica ya se metió la
Secretaría de Gobernación y puede salir muy
mal librada, porque entonces los productores
y las televisoras pueden decir: yo no los quité,
los censuró Gobernación. Y a estas alturas
debemos de tener ¡cuidado!, ¡mucho cuidado!
En esta página hemos dicho innumerables
veces, desde hace años, que la sociedad
necesita hablar y decir las cosas por su
nombre. Quizá los desprestigiados talk
shows no son el mejor foro de discusión,
pero mal haremos en aceptar que un sector
de la población desde la obscuridad se
convierta ahora en un secreto y discreto
censurador de lo que debe o no aparecer en
las pantallas de televisión.
Esos que piden la censura seguramente
consideran que la población tiene una
mentalidad que no llega a comprender lo
que ve. ¿Qué intereses los mueve para cerrar
espacios en los que sale la gente común?
Recordemos que cuando el cine mexicano
vivió sus peores épocas de censura, llegó el
furor de las películas de ficheras que
ayudaron a terminar con el cine nacional. Si
las televisoras saben escuchar, suponemos
que sabrán tomar ellas solas cartas en el
asunto y resolverán el problema con
productores que tengan nivel y criterio. Si no
los hay, están a tiempo para aprender a hacer
talk shows con libertad y responsabilidad.